Hoy he tenido una revelación. A las dos y media de la mañana me he levantado entre sudores fríos y erecciones varias. Entre unas zarzas ardiendo que ayer puedo jurar no estaban en mi cuarto ha salido un tipejo que me ha mandado “Tu misión es hacer que Sidonie vayan a Eurovisión”.
Desde hoy ya se cual será mi santo grial particular. Será duro, pero no imposible.