Límite, o mejor dicho: hasta los huevos, hasta los cojones, harto, hastiado...
Lo peor de un límite no es pensar que hasta ahí has llegado, que de ahí no pasas, ni un milímetro, que no aguantas más y verde las han segado. Lo peor es creerte que ese era tu límite pero vuelves a rebasarlo una y otra vez.
Ese es el veradero problema porque el límite era tu referencia y lo pierdes: Terreno abonado para cualquier cosa.