Me toca los cojones el origen de estas fiestas. Me da igual si es pagano o 100% religioso. Me suda los cojones el espíritu navideño y el saco de buenas intenciones que generamos un minuto antes de tomar las uvas y desaparecen 10 minutos después de sonar la última campanada. Soy adulto y se lo que va a pasar si me hago promesas. Pasará lo que tiene que pasar, es decir que caerán en saco roto. Así que mis intenciones para este año son seguir siendo yo.