En breve nos van a llevar a un despacho. En breve nos contarán las penurias económicas de la empresa. En breve nos pedirán un esfuerzo y que aceptemos una reducción de sueldo sin reducir las horas y en breve nos dirán que nuestra parte tiene que ser firmada y la suya simplemente creer en su palabra.
Hay días que tienes el verbo fácil (aunque lo que luego sale no merezca la pena) y otras como hoy que cuesta echar hasta dos pelotillas. No es cuestión de estreñimiento cultural, simplemente falta de ejercicio intelectual.
No se cuantos días han pasado desde mi último artículo. Si lo cuento en días me salen los mismos que en pajas y es que el tiempo pasa a ritmos de abajo y arriba.
Lo único es que si vuelves es para quedarte o si no a cerrar el chiringuito que bastante tiene uno con sus neuras postvacacionales como para encima ponerte metas estúpidas.